Hermanas gemelas nacieron unidas por el pecho y el estómago: te sorprenderás cuando las veas después de la separación
Estas hermanas gemelas siamesas nacieron unidas por el pecho y el estómago 😱 Debido a que sus estómagos y pechos estaban conectados, tenían dificultad para sentarse, darse la vuelta e incluso simplemente acostarse cómodamente 😢

Cuando las niñas tenían poco más de un año, un equipo de 75 médicos decidió realizar una operación compleja, pero todo salió perfectamente y los médicos lograron separar a las hermanas.
¿Tienes curiosidad por saber cómo lucen las hermanas después de su separación? Si es así, sus fotos del antes y el después están en el primer comentario. 👇👇
Cuando nacieron Anna y Hope Richards, desde los primeros segundos de sus vidas todo era diferente a los demás niños.
Las muchachas estaban unidas por el pecho y el abdomen: sus pequeños cuerpos estaban fusionados en un punto desde el esternón hasta el ombligo, compartían un diafragma común y un hígado grande.
Incluso sus corazones estaban conectados por un gran vaso, por lo que durante mucho tiempo los médicos no pudieron decir si era posible una separación segura.

Los padres Jill y Michael miraban a sus hijas todos los días y esperaban que algún día las niñas pudieran vivir solas.
Anna y Hope pasaron los primeros meses de sus vidas en el hospital. Yacían una al lado de la otra, siempre tocándose los hombros y las mejillas.
Las enfermeras informaron que si uno se despertaba, el otro también se despertaba, como si compartieran un ritmo común. Pero como sus estómagos y pechos estaban conectados, tenían dificultad para sentarse, darse la vuelta o incluso acostarse cómodamente.
Los padres no podían levantar a cada niño por separado; tenían que levantarlos juntos, sosteniendo con cuidado el pecho compartido.
Cuando las niñas tenían poco más de un año, un equipo de 75 médicos decidió realizar la cirugía. Los preparativos duraron meses: modelos 3D, decenas de imágenes y consultas con especialistas.
El 13 de enero de 2018, comenzó la compleja cirugía de siete horas. Los cirujanos dividieron los hígados, repararon los diafragmas, cortaron la arteria común y crearon dos tórax y paredes abdominales separadas para las niñas.

Cuando los colocaron en dos mesas diferentes, un silencio casi sagrado cayó en la sala de operaciones: Anna y Hope finalmente eran dos.
Hoy, las niñas crecen como niñas normales. Anna se fue a casa primero, Hope un poco más tarde, pero rápidamente se pusieron al día en su desarrollo.
Juegan, ríen, discuten, se abrazan… pero ahora como dos niñas independientes y no como un todo inseparable.
Su madre dice que cada nuevo día es un pequeño milagro que comenzó el momento en que los médicos abrieron por primera vez sus pequeñas manos y les dieron la oportunidad de vivir sus propias vidas.