03.10.2025

Las hermanas con enanismo nacieron en una familia donde siete de cada diez miembros medían menos de 100 cm de altura: así es como lucían

Від Solomia Solomia

Estas hermanas nacieron en una familia donde siete de cada diez miembros padecían enanismo. En aquel entonces, los médicos no entendían por qué tantos niños de la misma familia nacían con esta afección.

Gracias a su singular apariencia, las hermanas y sus familiares actuaron en el escenario y deleitaron al público. ¿Te interesa saber cómo era el resto de esta maravillosa familia? Su foto familiar y su historia se publicaron en el primer comentario.

La familia Ovitz no era simplemente una familia: era una auténtica compañía de teatro, conocida como la «Compañía Liliputiense», que realizaba giras por Europa con espectáculos musicales y teatrales.

Eran judíos y provenían de un pequeño pueblo de los Cárpatos. Siete de cada diez miembros de la familia padecían una rara forma hereditaria de enanismo.

A pesar de sus diferencias físicas, no se aislaron. Al contrario, convirtieron su singularidad en talento: cantaron, tocaron instrumentos, contaron chistes y alegraron al público.

Pero el mundo que los rodeaba estaba cambiando rápidamente y, con el ascenso de los nazis, sus vidas se convirtieron en una pesadilla.

En 1944, la familia fue arrestada y deportada a Auschwitz. La familia Owitz se enfrentó a un destino diferente, pero no menos terrible.

Fueron descubiertos por el Dr. Josef Mengele, conocido como el “Ángel de la Muerte”, quien estaba obsesionado con realizar experimentos médicos en humanos, especialmente gemelos y enanos. Decidió usarlos como material científico.

Los miembros de la familia fueron sometidos a experimentos crueles y sin sentido: rayos X sin protección, extracción de dientes, inyección de productos químicos en los ojos, toma de muestras de médula ósea y mediciones meticulosas de cada parte de sus cuerpos.

El médico estaba interesado en saber por qué había tantos enanos en una familia y cómo vivían entre personas de estatura media.

Aun así, la familia Ovitz sobrevivió. A pesar del dolor, el miedo y las condiciones inhumanas, se mantuvieron unidos. Además, intentaron ayudar a otros presos compartiendo comida y brindándoles apoyo emocional.

Cuando el campo fue liberado, fueron de los pocos que lograron salir con vida. El mundo conoció a estas valientes personitas de gran corazón.