Una trampa para mosquitos sencilla y efectiva hecha por ti mismo: en 5 minutos los chupasangres desaparecerán.
Por fin ha llegado el tan esperado calorcito. Es hora de disfrutar de la naturaleza. Aire limpio, barbacoas y… hordas de mosquitos y jejenes.

Si de repente no tienes repelente de mosquitos a mano o eres alérgico a él, hay una excelente alternativa: una trampa hecha con una botella de plástico. Es muy fácil de hacer y puede durar hasta 14 días.

Necesitarás:
- Una botella de plástico sin tapa, una botella de 1,5 litros sería ideal.
- Agua tibia – 1 vaso
- Azúcar – 2 cucharadas
- Levadura seca – 1 cucharadita
- Un trozo de periódico o papel de aluminio

Primero, corta un tercio de la parte superior de la botella y vierte agua tibia mezclada con azúcar y levadura seca en el fondo. Introduce la parte cortada boca abajo y fíjala firmemente con cinta adhesiva.

Luego, envuelve toda la botella con papel aluminio o periódico y la trampa estará lista. Puedes colocarla en las esquinas de la habitación; el efecto será menor en el exterior.
¿Cómo funciona? Los mosquitos buscan a sus víctimas mediante la radiación térmica y el dióxido de carbono exhalado.
El agua tibia, el azúcar y la levadura provocan la fermentación, que libera grandes cantidades de dióxido de carbono al medio ambiente.

Los mosquitos se sienten atraídos por este olor, entran y no pueden salir debido a la abertura estrecha y las paredes pegajosas. Por lo tanto, la trampa funcionará mientras la fermentación esté en curso.
¡Comparte este truco con tus amigos y pasa unas felices vacaciones!