Nunca supe para qué servía este lado del rallador, pero resultó ser muy útil
Es un fenómeno común que uno no comprenda ciertas herramientas de cocina o sus funciones durante mucho tiempo. Especialmente con los ralladores, a menudo hay más aplicaciones que las obvias. A continuación se muestran algunas formas en las que los diferentes lados de un rallador pueden resultar útiles:
Los diferentes lados de un rallador y sus usos:
Rallador grueso (agujeros grandes):
Ideal para rallar quesos semiduros (por ejemplo, Cheddar, Gruyère), verduras (por ejemplo, zanahorias, calabacines) o manzanas para pasteles.
Permite la creación de escofinas gruesas y texturizadas.
Rallador fino (agujeros pequeños):
Adecuado para rallar finamente queso duro (por ejemplo, parmesano), chocolate, nueces o especias (por ejemplo, nuez moscada).
Permite la creación de rejillas finas con aspecto de polvo.
Superficie de corte (ranuras):
Se utiliza para cortar rodajas finas de verduras (por ejemplo, pepinos, patatas) o queso.
Permite crear rebanadas finas y uniformes.
Rallador (agujeros pequeños y afilados):
Especialmente desarrollado para rallar la cáscara de frutas cítricas (por ejemplo limones, naranjas).
Permite crear una ralladura fina sin quitar la médula blanca amarga.
La página a la que probablemente te refieres:
En los lados del rallador suele haber pequeños “cuchillos” muy afilados. Son muy buenos para cortar verduras como pepinos o patatas en rodajas muy finas.
Otras aplicaciones útiles:
Rallar ajo o jengibre: Un rallador fino es ideal para rallar ajo o jengibre para liberar sus sabores.
Hacer pan rallado: El pan viejo se puede procesar para hacer pan rallado utilizando un rallador grueso.
Rallar mantequilla: La mantequilla congelada se puede rallar fácilmente con un rallador grueso y así incorporarla mejor a la masa.
Es muy posible que hasta ahora hayas subestimado un lado de tu rallador. Espero que esta información te ayude a utilizar tu rallador de forma aún más versátil en el futuro.