El infierno de los ratones en el armario: ¡mi aterrador hallazgo!
¡Me asusté muchísimo cuando saqué mis suéteres! Noté unos horribles bultos rojizos y ovalados en uno de ellos. Eran asquerosos al tacto y olían fatal.
Corrí a ver qué podía ser y me estremecí de asco al darme cuenta de lo que me pasaba. Les recomiendo encarecidamente que no descuiden sus armarios, que los ventilen más a menudo, al menos una vez por temporada, y que no se olviden de ellos durante años, como me pasó a mí. Les contaré qué es esta cosa tan desagradable en el primer comentario. ¡Cuidado!

Encontré unas bolitas rosadas extrañas en un suéter viejo y casi vomité cuando me di cuenta de lo que eran. Saqué los suéteres del armario y vi unas sospechosas cosas ovaladas rosadas en uno de ellos. Eran desagradables al tacto y olían asqueroso.
Decidí buscar en Google qué eran y la respuesta casi me enferma. Aconsejo a todos que revisen y ventilen sus armarios al menos una vez por temporada, en lugar de enterrar cosas allí durante años, como hice yo. Explico qué son en el primer comentario, pero estén atentos . No he sacado mis suéteres de invierno en mucho tiempo. Habían estado en el fondo del armario durante varios años porque los últimos inviernos fueron cálidos y la moda había cambiado. Pero recientemente decidí revisar mi armario y donar estas prendas buenas, casi nuevas, a la caridad. Saqué una pila de suéteres, los inspeccioné: todo está perfecto, sin agujeros, sin manchas. Decidí lavar mis suéteres antes de donarlos, y entonces noté unas extrañas bolitas ovaladas rosadas en uno de ellos.
Al principio, pensé que eran bayas o semillas, quizá algo que habían traído los niños o algo que se había derramado encima. Pero eran desagradables al tacto, como piedritas, y olían acre. La curiosidad pudo más que el asco, y busqué en internet qué podían ser. Cuando encontré la respuesta, se me paró el corazón. Estas extrañas “bolas” resultaron ser solo excrementos de ratón, manchados de rojo por el veneno que había guardado en el armario hacía unos años y del que había olvidado convenientemente. Casi vomité al pensar que durante todo este tiempo mi ropa había estado en medio de un ataque de ratones. Tiré de inmediato no solo los suéteres, sino también las bufandas viejas que estaban cerca. Tuve que fregar todo el armario con jabón y antiséptico varias veces hasta que desapareció el olor.
También descubrí que uno de los suéteres había sido mordido cerca de la manga, un pequeño agujero que no había notado al principio. Al parecer, los ratones habían intentado hacer un nido allí. Incluso encontré restos de relleno e hilo en el rincón más alejado del armario. ¡Habían arrastrado escombros allí para aislar su nido! Ahora entiendo que es fundamental revisar y ventilar los armarios al menos una vez por temporada, en lugar de guardar cosas allí durante años. Desde entonces, he puesto trampas y guardado todo en recipientes herméticos.