Escribir en la ducha: ¿mito o norma?
Orinar en la ducha: Es seguro, siempre y cuando sigas unas sencillas reglas. He aquí por qué está bien: La orina es estéril (en personas sanas): 95% agua, el resto es urea y sales. Las duchas están diseñadas para drenar: Todo lo que te lavas del cuerpo (jabón, sudor, suciedad) va por el desagüe. El agua arrastra la orina inmediatamente, evitando que permanezca y cree un riesgo de higiene (sobre todo si apuntas al desagüe). Cuándo podría no ser una buena idea: Duchas compartidas: Puede que a los compañeros de piso, familiares o parejas no les entusiasme; es más una cuestión de normas sociales y consentimiento que de salud.
Duchas sucias: Si tu ducha rara vez se limpia o tiene lechada o azulejos porosos, la orina puede dejar un olor desagradable con el tiempo. Infecciones: Ciertas afecciones (como las infecciones del tracto urinario) podrían, en teoría, aumentar el riesgo de propagación de bacterias, especialmente en duchas compartidas. Normas de cortesía: Apunta directamente al desagüe. Deja correr el agua durante unos segundos. Limpia tu ducha con regularidad (algo que deberías hacer de todas formas). Dejemos de lado los aspectos médicos. Analicemos orinar en la ducha desde una perspectiva social, ambiental e incluso filosófica: Ambiental: Ahorro de agua: Una descarga del inodoro = ~6 litros (inodoros modernos). Una sola orina en la ducha al día = ~2200 litros ahorrados al año.
Consumo de energía: Menos descargas significan una pequeña reducción en el consumo de energía en las plantas de tratamiento de agua. Una pequeña acción, pero a escala (millones de personas), suma. Normas psicológicas/sociales: Tabú vs. practicidad: Este es un comportamiento que va en contra de las convenciones sociales —”limpio” vs. “sucio”—, aunque lógicamente todo termina por el mismo desagüe. Rebelión personal: Hacer algo inofensivo que la sociedad considera “repugnante” puede ser sorprendentemente liberador.
Como calentar helado en el microondas o añadir patatas fritas a un batido. Diseño/Infraestructura: Desde una perspectiva de fontanería, está bien. Los desagües de la ducha y del inodoro suelen conectar a la misma línea de alcantarillado. Los urbanistas y diseñadores no tienen en cuenta este comportamiento al diseñar, pero quizá deberían: los elementos multifuncionales de ahorro de agua podrían ser el futuro.
Cultural: Algunas culturas son más abiertas o pragmáticas respecto a las funciones corporales. En otras, está muy mal visto, incluso cuando no existe una razón funcional para ello.